La presidenta Claudia Sheinbaum modificó su agenda del fin de semana para evitar enfrentamientos y bloqueos por parte del magisterio disidente en Zacatecas, en un momento en que México se encuentra bajo la mirada internacional.
La mandataria explicó que, ante la previsión de interrupciones en sus eventos, decidió reprogramar la visita oficial prevista a Zacatecas y trasladarse en su lugar a San Luis Potosí. Esta medida buscó evitar manifestaciones violentas y mantener la estabilidad social en un contexto delicado. “Estaba prevista alguna interrupción en los eventos, entonces, para que, si estamos en espíritu mundialista, pues mejor vamos a San Luis y reprogramamos para Zacatecas”, señaló Sheinbaum.
La presidenta destacó que existen canales institucionales abiertos con las secretarías de Gobernación y Educación Pública, lo que hace innecesario generar tensiones en las calles. Calificó la coyuntura actual como un “mal momento” para propiciar incidentes, en un claro llamado a la prudencia y al diálogo institucional.
En San Luis Potosí, Sheinbaum calificó como positiva la jornada, donde convivió con jóvenes con síndrome de Down que ganaron un torneo local. “Muy, muy divertido estuvo la convivencia, nos divertimos mucho ellos y, bueno, yo también me divertí mucho, haciendo penales con ellos”, relató.
Esta decisión presidencial se da en un momento de repliegue en la relación con la dirigencia nacional de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), con el Gobierno Federal descartando por ahora nuevos acercamientos directos.
Paralelamente, el campamento magisterial en el Centro Histórico de la Ciudad de México redujo su presencia de casi 2 mil a poco más de 600 docentes durante el fin de semana. Sin embargo, la CNTE ha decidido trasladar su capacidad de presión hacia las principales arterias de comunicación del país, manteniendo la tensión social.
Este episodio refleja la complejidad de la gestión gubernamental frente a movimientos sociales que, aunque legítimos en sus demandas, pueden afectar la estabilidad pública en momentos clave para la imagen internacional de México. La estrategia de Sheinbaum, al privilegiar la comunicación institucional y evitar confrontaciones públicas, apunta a un manejo pragmático que busca preservar la gobernabilidad sin renunciar al diálogo.





