La polémica sobre los estrictos protocolos de seguridad en el Mundial de Fútbol 2026 continúa escalando. Tras la revisión exhaustiva a la selección de Uzbekistán antes de un amistoso en Nueva York, ahora la atención se centra en la selección de Senegal, que fue sometida a controles rigurosos a su llegada a Estados Unidos para disputar la Copa del Mundo.
Un video difundido en redes sociales el martes 9 de junio de 2026 muestra a los jugadores senegaleses pasando por detectores de metales y siendo inspeccionados con perros rastreadores, lo que generó miles de reacciones y un intenso debate sobre el trato que reciben las delegaciones internacionales en un evento organizado por la FIFA.
Las críticas se enfocan en la aparente desproporción de los procedimientos para futbolistas que viajan como parte de una competencia global. Usuarios en redes cuestionan si estos protocolos se aplicarán de igual forma a todas las selecciones, incluyendo a figuras emblemáticas como Lionel Messi y Cristiano Ronaldo.
Un aficionado escribió: “Espero que controlen a Messi y a Cristiano Ronaldo de la misma manera”, mientras que otro señaló que nunca había visto revisiones similares para pasajeros de vuelos chárter privados vinculados a eventos deportivos internacionales.
Además, se viralizó un video comparativo que muestra la recepción de la selección española en Puebla, México, donde el trato fue notablemente menos invasivo, lo que avivó la discusión sobre las diferencias en los protocolos de seguridad entre países anfitriones.
Este episodio pone en evidencia la necesidad de un equilibrio entre la seguridad y el respeto a las delegaciones deportivas, especialmente en un Mundial que se realizará en tres países de América del Norte. La experiencia de México en la organización de eventos deportivos internacionales, con sistemas de transporte innovadores como el cablebús, podría ofrecer modelos más inclusivos y eficientes para la movilidad y seguridad de los participantes, sin caer en excesos que generen indignación y cuestionamientos.
La FIFA y las autoridades estadounidenses aún no han emitido un pronunciamiento oficial sobre estas críticas, pero el debate sobre la equidad y el respeto en los protocolos de seguridad para el Mundial 2026 está lejos de cerrarse.





