El gobierno de Puebla ha anunciado una estrategia de movilidad sin precedentes, con una bolsa de proyectos que superaría los 25 mil millones de pesos y que busca resolver el flujo vehicular y la conectividad de la entidad para los próximos 15 años.
Así lo informó el coordinador de Gabinete, José Luis García Parra, quien detalló que la estrategia pretende integrar en un solo ecosistema el sistema de metrobús (RUTA), la red de bicicletas y el próximo Cablebús, con el objetivo de conformar un sistema integral de movilidad. “Es una estrategia de movilidad que Puebla no tenía concebida desde nunca, es un gran proyecto y va ayudar a la movilidad en Puebla para los siguientes 15 años”, declaró García Parra.
Entre las propuestas destacan dos nuevas líneas del metrobús y un proyecto “de gran envergadura” que conectaría puntos estratégicos de la entidad con una inversión considerable. García Parra adelantó: “Muy pronto les vamos a presentar otro proyecto de movilidad (…) será algo que Puebla no había pensado ni concebido tener”. Aunque evitó dar detalles, en entrevista posterior dejó entrever que la propuesta que ya tiene lista la Secretaría de Movilidad y Transporte podría tratarse de un tren ligero, al señalar únicamente que “empieza con T” y que estaría enfocado en conectar a toda la zona metropolitana.
Esta declaración coincide con lo anunciado en abril por el titular de la Secretaría de Infraestructura, Manuel Contreras de los Santos, quien confirmó que el proyecto del tren ligero Puebla–Cholula–Atlixco es técnica y económicamente viable. Según el funcionario, en una primera etapa el sistema contemplaría 23 paraderos estratégicos, con capacidad para movilizar hasta 80 mil pasajeros diariamente y una inversión inicial de 60 millones de pesos.
Por su parte, el gobernador Alejandro Armenta Mier indicó en su momento que el proyecto requerirá inversiones extraordinarias, por lo que se desarrollaría bajo un esquema de participación público-privada.
La apuesta por un tren ligero y una red de movilidad integral representa un giro histórico en la planeación urbana de Puebla, una entidad que durante décadas ha enfrentado rezagos en infraestructura de transporte público y una creciente presión vehicular. De concretarse, la estrategia podría marcar un antes y un después en la calidad de vida y la inclusión social de la zona metropolitana, al tiempo que plantea un reto para la transparencia y la participación ciudadana en la toma de decisiones sobre el futuro de la movilidad en el estado.





